Aquí descubrí playas que me hicieron sentir como si hubiera tropezado con el sueño de un pintor: arena blanca tan pura que cruje bajo los pies, mientras aguas turquesas se extienden infinitamente hacia horizontes que difuminan la línea entre el mar y el cielo. La República Dominicana se transforma en una obra maestra de la naturaleza durante los meses de verano, donde los arrecifes de coral danzan…
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